Audacia Comunicación | Comunicar el adiós a Adolfo Suárez, un líder político “lleno de audacia”
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Comunicar el adiós a Adolfo Suárez, un líder político “lleno de audacia”

Imagen:  Suárez, durante una entrevista en 1985. / RAÚL CANCIO

El maestro que lideró la Transición española hacia la democracia, Adolfo Suárez, ha fallecido a los 81 años tras una larga enfermedad neurodegenerativa. La noticia del adiós  de este “líder político de lleno audacia” -como señalaba un periodista esta misma mañana en Onda Cero-, ha generado en torno a ella una gran expectación que a su vez ha puesto a funcionar los mecanismos de comunicación de medios, instituciones, representante de la familia e incluso a su propio hijo, Adolfo Suárez Illana.

Con él, se inició el anuncio que señalaba el desenlace de aquel valiente que dirigió el cambio de un Estado dictatorial hasta la democracia. La rueda de prensa convocada el viernes 21 de marzo a las 11.00 horas en la Cínica Cemtro de Madrid, dejó la imagen de un Suárez  Illana emocionado y la frase que ha marcado el fin de semana: “El desenlace es inminente”. Es normal entonces que la noticia despertara un enorme interés y provocara que decenas de periodistas hiciera guardia a las puertas del centro médico madrileño esperando esas tristes 48 horas.  Se cumplieron las previsiones y el domingo sobre las 15:15 horas, en pleno emisión de informativos, se anunciaba en directo la muerte del expresidente.

El caos reinaba a las puertas de la Clínica cuando el portavoz de la familia, Fermín Urbiola, anunciaba la noticia. Aunque desde el viernes comenzaron a emitirse especiales sobre su figura, la mayoría de cadenas interrumpieron sus telediarios  para dedicar gran parte de su tiempo a los espacios  preparados sobre la noticia. El portal web Fórmula TV siguió en directo las emisiones  realizando un histórico sobre las mismas y comparando las diferentes cadenas.

Pasados unos minutos de las 16.00 horas, el Rey emitió un discurso lamentando un dolor “grande” y mostrando gratitud “permanente”. Acertó el Jefe de Estado compareciendo rápidamente junto a una imagen del último encuentro que mantuvieron ambos. No obstante, la puesta en escena dejó mucho que desear disponiendo las banderas de manera errónea e incumpliendo la misma ley que creó Suárez. La española se ubicó al lado del monarca mientras correspondía ubicarla en primera posición, es decir, en el lugar de la europea (que podrían no haber colocado al tratarse únicamente de una cuestión nacional). Expertos en protocolo han lamentado que se avale desde las propias instituciones el “todo vale” en protocolo.

Otros errores han tenido también desde la Presidencia del Gobierno. Minutos después de la comparecencia del Rey de España, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, emitía su comunicado oficial esta vez con las banderas colocadas correctamente pero enlutándolas a pesar de no haberse declarado aún el luto oficial en ese momento. Además, Moncloa “la pifió” de nuevo al fechar el pésame por Suárez cuatro días antes de su fallecimiento. Inicialmente, el equipo de comunicación fechó el comunicado que recogía las palabras del presidente del Gobierno, el 19 de marzo de 2014, cuatro días antes del sonado fallecimiento. Ha sido producto del error de una persona. Nada más. Cuando nos hemos dado cuenta se ha cambiado. Ya está”, comentó a Público la directora general de Información de la Secretaría de estado de Comunicación, Consuelo Sánchez-Vicente.

Ahora, el Gobierno trabaja para convertir el funeral de Estado de Adolfo Suárez en un homenaje internacional a su figura.  La fecha se celebrará el 31 de marzo en la catedral de la Almudena y ya se conocen algunos detalles del mismo. El Confidencial ha publicado en su página información sobre asistencias confirmadas o disposición de los representantes políticos en los bancos de la catedral madrileña. 

Se va un político al que muchos deberían mirar como ejemplo y, como corresponde, el despliegue de información debía acompañar a la magnitud de la noticia. Más que nada porque “Casi todo en Adolfo Suárez, el gran presidente de la recuperada democracia española, es irrepetible, único y atípico”, decía El País.

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